Cambio climático y evaluación ambiental: las nuevas exigencias que transforman el desarrollo de proyectos

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El cambio climático está transformando la evaluación ambiental de proyectos en Chile. Hoy, integrar riesgos climáticos, escenarios futuros y medidas de adaptación es clave para diseñar proyectos más resilientes, reducir impactos y fortalecer una toma de decisiones sostenible en el marco del SEIA y la Ley Marco de Cambio Climático.

Por: Fernanda Jamet. – Ingeniera de Proyectos en Gestión y Formación.

El cambio climático ha dejado de ser una preocupación futura para convertirse en una realidad que afecta ecosistemas, comunidades y actividades productivas a lo largo de Chile. La disminución de precipitaciones, el aumento de eventos extremos, incendios forestales, inundaciones y pérdida de biodiversidad son algunos de los efectos que ya están transformando el territorio. La evaluación ambiental de proyectos ha debido evolucionar para incorporar estos nuevos desafíos y asegurar que las decisiones de inversión consideren las condiciones climáticas presentes y futuras.

La Ley N°21.455, Ley Marco de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente, constituye el principal instrumento normativo del país para enfrentar los efectos del cambio climático y avanzar hacia un desarrollo resiliente y sostenible. La ley establece una serie de instrumentos de gestión climática orientados a fortalecer la adaptación y la mitigación, promoviendo la incorporación de esta variable en distintos ámbitos de la gestión pública y privada.

Uno de sus principales efectos ha sido impulsar la integración del cambio climático en la evaluación ambiental de proyectos. Los proyectos ya no pueden analizar únicamente las condiciones ambientales actuales, sino que deben considerar cómo estas podrían modificarse durante su vida útil debido a los efectos del cambio climático. En este contexto, la evaluación ambiental incorpora una mirada más amplia, exigiendo que los titulares consideren los riesgos y desafíos que plantea el cambio climático para el territorio y para el propio proyecto.

Nuevas exigencias para los Proyectos que ingresan al SEIA

Los titulares deben analizar la condición de riesgo climático del territorio donde se emplazará el proyecto, considerando amenazas como sequías, inundaciones, incendios forestales, olas de calor, aumento del nivel del mar u otros eventos extremos que puedan afectar al medio ambiente y al proyecto.

Además, la evaluación ambiental debe considerar cómo evolucionarán los componentes ambientales en el futuro. Esto implica que la línea de base ya no se limita a describir el estado actual de un ecosistema, recurso natural o comunidad, sino que también debe incorporar tendencias y proyecciones climáticas que permitan comprender su comportamiento futuro.

Otro aspecto relevante es evaluar posibles interacciones entre los impactos del proyecto y los efectos del cambio climático. A este fenómeno se le denomina como “sinergia negativa”, situación que ocurre cuando ambas presiones actúan simultáneamente sobre un mismo componente ambiental, aumentando su vulnerabilidad o reduciendo su capacidad de adaptación.

Estas interacciones pueden observarse en distintos contextos ambientales y productivos, especialmente en territorios donde los efectos del cambio climático ya son evidentes.

Por ejemplo, un proyecto que requiere extraer agua en una cuenca que ya enfrenta una disminución de precipitaciones producto del cambio climático podría incrementar el estrés hídrico existente y generar impactos más significativos que los evaluados bajo condiciones actuales.

Asimismo, los planes de seguimiento, prevención de contingencias y emergencia deben incorporar escenarios climáticos futuros y considerar la ocurrencia de eventos extremos que puedan afectar el desempeño ambiental y operacional de los proyectos.

Recomendaciones y Herramientas

Frente a estos nuevos requerimientos, se han desarrollado diversas herramientas e instrumentos que facilitan la identificación de riesgos climáticos, la evaluación de escenarios futuros y la incorporación de medidas de adaptación y mitigación. Una de las herramientas princípiales es ARClim, esta plataforma permite identificar amenazas climáticas y niveles de riesgo asociados a fenómenos como sequías, inundaciones, incendios forestales y pérdida de biodiversidad. Además, incorpora proyecciones climáticas para el período 2035-2065, facilitando la construcción de líneas de base y la evaluación de escenarios futuros.

También destacan SIMBIO, orientada al análisis de biodiversidad, y los Planes Sectoriales de Adaptación al Cambio Climático, que entregan lineamientos para sectores como minería, recursos hídricos, infraestructura, energía y transporte.

Por su parte, HuellaChile permite a organizaciones medir y gestionar emisiones de gases de efecto invernadero, incorporando además la gestión de forzantes climáticos de vida corta y el uso eficiente del agua.

Otras herramientas relevantes son el Sistema Nacional de Inventarios de Gases de Efecto Invernadero (SNI) y el Sistema Nacional de Acceso a la Información sobre Cambio Climático (SNAICC), que reúne información sobre la Ley Marco de Cambio Climático, la Estrategia Climática de Largo Plazo, las NDC y los principales instrumentos de adaptación y mitigación del país.

El uso de estas herramientas permite facilitar incorporar el cambio climático de manera temprana en la planificación de los proyectos.

Beneficios de integrar el cambio climático desde el diseño del Proyecto

Considerar el cambio climático desde las etapas tempranas de diseño permite desarrollar proyectos más resilientes y preparados para enfrentar condiciones ambientales cada vez más exigentes.

La identificación temprana de amenazas climáticas facilita la adopción de medidas de adaptación, la selección de emplazamientos más adecuados y el diseño de obras capaces de responder a eventos extremos futuros. Esto reduce riesgos operacionales, costos asociados a contingencias y potenciales conflictos socioambientales.

Esto permite gestionar de manera eficiente recursos naturales estratégicos, particularmente aquellos que presentan escenarios de disminución o alta presión, como los recursos hídricos.

Asimismo, la integración del cambio climático favorece una comprensión más completa del territorio, reconociendo que los impactos de un proyecto no ocurren de manera aislada. Entender las posibles sinergias negativas entre las actividades humanas y los efectos climáticos contribuye a prevenir impactos acumulativos y a fortalecer la sostenibilidad de largo plazo.

Conclusión

La incorporación del cambio climático en la evaluación ambiental representa uno de los cambios más relevantes que ha experimentado el SEIA en los últimos años. Las nuevas exigencias buscan que los proyectos comprendan no solo los impactos que pueden generar sobre el medio ambiente, sino también cómo los cambios climáticos futuros podrían modificar las condiciones del territorio. Este enfoque permite diseñar proyectos más resilientes y preparados para enfrentar desafíos ambientales cada vez más complejos, contribuyendo a una gestión más sostenible y a una mejor toma de decisiones a largo plazo.}

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