5 innovaciones que están cambiando la captura de carbono en Chile

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Desde aproximadamente el año 2020, en Chile ha surgido un creciente interés por desarrollar tecnologías innovadoras que permitan capturar carbono atmosférico y reducir sus niveles en el ambiente. Este interés se ha intensificado a medida que el cambio climático se posiciona como una de las principales amenazas globales, y se reconoce la urgencia de disminuir la concentración de gases de efecto invernadero.

En su ruta hacia la carbono neutralidad para el año 2050, Chile está fortaleciendo sus esfuerzos para implementar soluciones de captura de carbono en sectores clave de la economía. En un contexto de creciente presión internacional y condiciones climáticas cada vez más adversas, el país ha comenzado a adoptar tecnologías tanto industriales como naturales para mitigar sus emisiones.

Desde la industria del cemento hasta la restauración de ecosistemas marinos, las iniciativas de captura y valorización del CO₂ están cobrando un rol protagónico. Estas acciones no solo apuntan a cumplir con los compromisos ambientales adquiridos por Chile, sino que también se perfilan como una base estratégica para construir un modelo de desarrollo sostenible a largo plazo.

¿Qué es la captura de carbono?

A través de diversas tecnologías es posible capturar dióxido de carbono (CO₂), uno de los principales gases responsables del calentamiento global, con el fin de evitar su acumulación en la atmósfera. Este proceso puede realizarse mediante varios enfoques, como la captura de CO₂ desde fuentes puntuales seguida de su almacenamiento seguro en formaciones geológicas, o su utilización para la producción de combustibles sintéticos y otros productos.

Además, existen métodos de captura directa desde el aire, que permiten extraer CO₂ directamente de la atmósfera. A esto se suman las soluciones basadas en la naturaleza, que utilizan ecosistemas como bosques, humedales y algas para absorber y almacenar carbono de forma natural. Estas soluciones destacan por ser efectivas, de bajo costo y por generar beneficios ecológicos adicionales.

Una herramienta fundamental para el desarrollo y evaluación de estas tecnologías es la medición de carbono, que permite cuantificar con precisión la capacidad de captura de los distintos métodos. Durante el reciente Chile Carbon Forum 2024, se presentaron avances tecnológicos en esta área, destacando el uso de escáneres 3D para medir la captura de carbono en bosques nativos de la Patagonia chilena. Esta tecnología permite registrar la «respiración» de los ecosistemas hasta 20 veces por segundo, ofreciendo datos en tiempo real sobre su comportamiento y capacidad de absorción de CO₂.

Chile avanza en captura de carbono con tecnologías innovadoras en mar, aire e industria

Desde algas marinas hasta nanomateriales y combustibles sintéticos, el país impulsa múltiples estrategias para enfrentar el cambio climático y avanzar hacia la carbono neutralidad en 2050.

Chile está fortaleciendo su compromiso con la descarbonización mediante una serie de proyectos que integran innovación tecnológica, restauración de ecosistemas y desarrollo comunitario.

Carbono azul:

La tecnología es impulsada por la compañía minera Anglo American, Fundación Chile, el Centro de Innovación Acuícola AquaPacífico y la Universidad Andrés Bello, y está orientada a la recuperación y rehabilitación de ecosistemas marinos mediante la absorción de emisiones de CO₂. Esta iniciativa se puso en marcha en 2023, a través de tres proyectos piloto desarrollados en las regiones de Atacama, Valparaíso y Los Lagos.

Mediante el cultivo de algas del tipo Macrocystis pyrifera, utilizando un sistema de líneas suspendidas conocido como Long-line, se logró estimar —a partir de análisis de laboratorio sobre los sedimentos generados— la fijación de aproximadamente 15 toneladas de CO₂ por año, junto con la captura de más de 4,5 toneladas de nitrógeno anuales.

Además del enfoque ambiental, esta iniciativa incorpora una dimensión de desarrollo comunitario, capacitando a acuicultores locales y estableciendo vínculos con compradores de algas tanto nacionales como internacionales. Esto no solo fomenta la rentabilidad del negocio, sino que también incrementa la empleabilidad y fortalece las economías locales.

Bonos de Carbono:

La empresa Fotosíntesis desarrolla proyectos de forestación, creación de bosques y restauración de diversos ecosistemas naturales y productivos. Además, acompaña a empresas en el proceso de acreditación de bonos de carbono, abarcando el diseño de los proyectos, la selección de la metodología más adecuada, su monitoreo, validación y verificación. Aunque estos proyectos de restauración suelen requerir al menos 20 años para su plena ejecución, representan una excelente noticia para el medio ambiente y su vínculo con la humanidad.

Captura de Carbono para producir combustibles sintéticos:

Los combustibles sintéticos se producen a partir de una combinación de hidrógeno verde y dióxido de carbono CO₂-neutral, es decir, aquel cuya captura compensa completamente su emisión, de modo que su producción no contribuye al aumento neto de gases de efecto invernadero. Para lograrlo, existen dos enfoques principales de captura de carbono: la captura directa desde el aire y la captura en fuentes industriales con emisiones inevitables. Estas últimas corresponden a procesos que no pueden ser sustituidos por tecnologías renovables, ni reemplazados por procesos químicos alternativos, ni evitados mediante la optimización de operaciones. Entre las industrias consideradas viables para este tipo de captura se encuentran la cementera, la celulosa y la industria maderera, ya que presentan volúmenes de emisiones de CO₂ inevitables superiores a 0,01 millones de toneladas por año, lo que permite que la captura sea técnica y económicamente viable.

En cuanto a la captura directa del aire, existen actualmente tres soluciones tecnológicas en desarrollo y operación. La separación química es la única capaz de capturar CO₂ en concentraciones muy bajas, aunque su aplicación suele no ser rentable en proyectos que implican el tratamiento de grandes volúmenes de aire errante. La segunda opción es la absorción química a alta temperatura, que utiliza hidróxidos y requiere condiciones térmicas de hasta 900 °C. Finalmente, la adsorción química a baja temperatura emplea aminas y opera en un rango térmico de entre 80 y 100 °C, lo que permite su integración con fuentes de calor residual o el uso exclusivo de energía eléctrica, incluso proveniente de fuentes renovables. A nivel global, existen actualmente quince plantas operativas que utilizan estas tecnologías en Europa, Estados Unidos y Canadá, lo que demuestra un creciente interés en esta línea de innovación.

En el caso de la captura a partir de emisiones industriales, los efluentes gaseosos que contienen CO₂ presentan concentraciones que oscilan entre el 9% y el 33% y no se encuentran a alta presión, lo que hace que las tecnologías basadas en separación química sean especialmente adecuadas. Sin embargo, la opción tecnológicamente más madura en este contexto sigue siendo la adsorción química mediante la utilización de aminas. A pesar de los beneficios que estas tecnologías ofrecen en términos de reducción neta de emisiones, también implican ciertos riesgos ambientales y sanitarios que deben ser considerados. Las fugas de CO₂ a alta presión pueden producir partículas sólidas extremadamente frías, mientras que fugas menores pueden provocar la acidificación de suelos y aguas. En espacios confinados, la acumulación de CO₂ representa un riesgo grave para la salud de los trabajadores. Además, el uso de aminas genera emisiones residuales de solventes, que al descomponerse pueden formar subproductos potencialmente dañinos para la salud humana y los ecosistemas.

En resumen, este proyecto representa una oportunidad para combinar tecnologías innovadoras orientadas a la producción de combustibles carbono neutrales, al mismo tiempo que plantea un desafío relevante para Chile en términos de implementación tecnológica, regulación ambiental y viabilidad a largo plazo.

Nanomateriales para captura de CO2:

Un equipo de investigadores de la Universidad Católica de la Santísima Concepción desarrolló un aerogel a base de nanocelulosa modificada con grupos amino, altamente eficiente en la captura de dióxido de carbono (CO₂). Este material se sintetizó a partir de celulosa comercial mediante un proceso de oxidación mediado por TEMPO, seguido de congelación y posterior liofilización, lo que permitió la integración de los grupos amino a la estructura del aerogel, mejorando significativamente su capacidad de adsorción de CO₂. Además, este aerogel presenta la ventaja de ser reutilizable a través de técnicas de despresurización, lo que permite recuperar hasta un 95 % del CO₂ adsorbido tras 20 ciclos de uso a temperatura ambiente. Estos resultados posicionan a este material como una alternativa altamente eficaz para enfrentar el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Biomasa y captura de CO2:

Considerando la gran cantidad de residuos provenientes de la agricultura y la silvicultura, es que se ha planteado utilizar estos “desechos” como recurso energético, ya que, al aprovechar esta biomasa, el país reduciría su dependencia a los combustibles fósiles y reduciría también sus emisiones de GEI. Esta estrategia permite reducir las emisiones netas de carbono y contribuye con los objetivos de neutralidad establecidos por Chile para el 2050.

Chile da señales claras de que la captura de carbono será un eje estratégico en su política climática, combinando innovación, conocimiento científico y participación comunitaria. El desafío ahora es escalar estas soluciones, asegurar su viabilidad a largo plazo y establecer una regulación ambiental que acompañe esta transformación.

Referencias

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