Por: Cristian Bustos
La lucha contra el cambio climático avanza en un terreno complejo, con avances significativos y retrocesos preocupantes. La reciente COP29, celebrada en Bakú, Azerbaiyán, reflejó esta dinámica: aunque se lograron avances en financiación climática y mercados de carbono, persisten desafíos clave como la eliminación de los combustibles fósiles y la participación de las economías emergentes.
Tres pasos adelante: Los logros de la COP29
Incremento en la financiación climática
Los países desarrollados acordaron triplicar su compromiso previo, destinando 300 mil millones de dólares anuales hasta 2035. Aunque esta cifra aún está lejos del billón de dólares requerido, representa una oportunidad concreta para financiar tecnologías limpias y proyectos de adaptación climática.
Creación de mercados internacionales de carbono
La aprobación de un sistema de comercio de créditos de carbono marca un avance crucial. Este mecanismo fomentará inversiones en proyectos de reducción de emisiones, permitiendo a las empresas compensar su impacto ambiental y alinear sus estrategias con objetivos de descarbonización.
Impulso a tecnologías emergentes
Innovaciones como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas (IoT) y las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCUS) fueron resaltadas como herramientas esenciales para acelerar la transición hacia una economía baja en carbono. Estas soluciones no solo optimizan operaciones, sino que también fortalecen modelos empresariales sostenibles.
Dos pasos atrás: Retos no resueltos
Falta de acuerdos sobre combustibles fósiles
La eliminación progresiva de los combustibles fósiles sigue sin resolverse. La oposición de algunos países productores y la ausencia de consensos vinculantes dejan en el aire el futuro de las políticas energéticas globales.
Participación limitada de economías emergentes
A pesar de los llamados a una mayor contribución voluntaria de países como China y Arabia Saudita, no se establecieron compromisos concretos. Esta falta de responsabilidad compartida refuerza las desigualdades en la acción climática global.
¿Qué implican estos resultados para las empresas?
En este contexto de avances y desafíos, las empresas tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de adaptarse estratégicamente. Para ello, es fundamental considerar:
- Compromiso con objetivos climáticos: Definir metas de emisiones netas cero y priorizar acciones concretas para alcanzarlas.
- Innovación tecnológica: Incorporar tecnologías que optimicen la eficiencia operativa y reduzcan la dependencia de combustibles fósiles.
- Transparencia y colaboración: Comunicar de manera clara los avances en sostenibilidad y establecer alianzas intersectoriales para abordar desafíos comunes.
Cristian Bustos, Gerente General de Better, enfatiza que la COP29 demuestra que avanzar hacia un futuro sostenible es posible, aunque los retrocesos subrayan la urgencia de mayor ambición y cooperación. Para las empresas, este es un llamado a liderar con innovación, resiliencia y compromiso firme con la acción climática. En Better, seguimos trabajando junto a organizaciones para facilitar su transición hacia una economía baja en carbono, asegurando que cada paso adelante sea significativo.

