Cuando se decide comenzar a evaluar las emisiones generadas, estas suelen clasificarse en dos grandes categorías: emisiones directas y emisiones indirectas.
Generalmente, las empresas enfocan sus esfuerzos en cuantificar las emisiones directas, ya que disponen de más información sobre ellas y tienen un mayor control sobre su gestión. Sin embargo, las emisiones indirectas también representan una parte significativa del impacto ambiental y no deben subestimarse.
Por ello, a continuación, explicaremos qué son estas emisiones y profundizaremos en su importancia:
¿Qué son las emisiones indirectas?
La huella de carbono mide la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos directa o indirectamente por una persona, actividad, producto u organización. En este contexto, las emisiones indirectas son aquellas que no provienen directamente de las actividades controladas por la empresa, pero que ocurren como resultado de sus operaciones. Estas emisiones son clasificadas bajo el Alcance 2 y Alcance 3, según el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol):
- Alcance 2: emisiones indirectas provenientes del consumo de energía eléctrica proveniente de la compra a terceros.
- Alcance 3: otras emisiones indirectas asociadas con la cadena de valor completa, incluyendo proveedores, transporte, viajes de negocios, uso de productos vendidos, disposición de residuos, y más.
Aunque estas emisiones no se generan dentro de la infraestructura directa de la empresa, sí son consecuencia de su operación y decisiones estratégicas.
¿Cómo se originan?
Las emisiones indirectas pueden generarse a partir de numerosas actividades relacionadas con la empresa, pero fuera de su control operativo inmediato.
Algunos ejemplos comunes incluyen:
- Producción de insumos y materias primas: la fabricación de materiales que la empresa utiliza (como acero, plástico o papel) genera emisiones, incluso si estos procesos ocurren en instalaciones externas.
- Transporte de insumos y/o productos: la contratación de terceros para el transporte de productos implica combustibles fósiles y, por lo tanto, emisiones que recaen en el alcance 3.
- Consumo energético: aunque el consumo eléctrico se produce dentro de las instalaciones, las emisiones derivadas de la generación de esa electricidad son consideradas indirectas (alcance 2).
- Uso y fin de vida de productos: Las emisiones generadas por los clientes al utilizar un producto o por su disposición final también forman parte del alcance 3.
- Residuos: las emisiones causadas por el tratamiento de residuos generados por la empresa también se consideran dentro del alcance 3.
Relevancia para las empresas
Para muchas organizaciones, las emisiones indirectas representan el mayor porcentaje de su huella de carbono, incluso, las emisiones de alcance 3 pueden representar sobre un 90% de las emisiones totales (GHG Protocol, 2022). Ignorar estas emisiones puede llevar a una evaluación inexacta del impacto ambiental de la compañía y limitar la efectividad de las estrategias de mitigación.
Impacto de la reducción de emisiones indirectas
La reducción de las emisiones indirectas puede impactos positivos:
- Ambientales: al igual que todas las emisiones consideradas en la huella de carbono, contribuyen al calentamiento global y la degradación del ecosistema, por lo que su reducción es una herramienta de mitigación.
- Reputación: implementar métodos de disminución de emisiones indirectas como energías limpias y un mejor tratamiento de residuos, puede mejorar la imagen de la empresa, al igual que preferir productores locales.
- Económicos: A pesar de que algunas medidas puedan significar una inversión inicial, estas pueden traer beneficios que a largo plazo pueden reducir los costos e incluso evitar sanciones o impuestos.
¿Cómo pueden las empresas disminuir las emisiones indirectas?
Reducir las emisiones indirectas es un reto complejo, pero no imposible. A continuación, se presentan estrategias clave:
Medición y análisis de la huella de carbono
Para tomar medidas es fundamental cuantificar las emisiones de alcance 2 y 3. Para ello se deben identificar las fuentes de emisiones indirectas de la empresa, comenzar a medir su actividad y luego hacer la cuantificación con los factores de emisión correspondiente.
Gestión de proveedores
Considerando que gran parte de las emisiones indirectas provienen de proveedores, es muy importante tener algunos criterios:
- Seleccionar proveedores sostenibles que tengan sus propias políticas de reducción de emisiones.
- Preferir proveedores y/o empresas locales ya que pueden generar menor emisiones asociadas al transporte.
- Colaborar con proveedores para mejorar procesos y reducir el uso de energía y materiales.
Eficiencia energética
Como se mencionó anteriormente, las emisiones producidas por el consumo eléctrico abastecido por terceros corresponden a una fuente indirecta, por lo que se sugiere implementar sistemas de eficiencia energética en oficinas, plantas y centros logísticos.
Transporte y logística sostenibles
Las emisiones asociadas al transporte suelen ser considerables dentro de las cuantificaciones, por lo que se recomienda:
- Favorecer el uso de transporte eléctrico o híbrido en la distribución.
- Optimizar rutas logísticas y carga para reducir emisiones por km recorrido.
- Apostar por modos de transporte con menor huella, como el tren en lugar del camión o avión.
- Fomentar el uso de transporte compartido entre colaboradores.
Reducción de residuos y diseño circular de productos
La gestión de residuos genera emisiones consideradas indirectas, por lo que mejorar la gestión de estos y diseñar productos con mayor vida útil, puede disminuir las emisiones indirectas:
- Evitar la generación de residuos y/u optar por tratamientos de residuos que reduzcan emisiones.
- Diseñar productos más duraderos, reutilizables o reciclables.
- Pensar en la eficiencia energética de los productos durante su uso.
Educación y cultura interna
Finalmente, es esencial informar a los colaboradores, proveedores y otras partes interesadas de los objetivos de reducción de emisiones, establecer KPIs y fomentar una cultura corporativa orientada a tomar mejores decisiones ambientales.
Conclusión
Las emisiones indirectas de la huella de carbono representan uno de los mayores desafíos para las empresas en la lucha contra el cambio climático. Asimismo, representa una gran oportunidad y, aunque su gestión puede parecer compleja por involucrar factores externos, su reducción es esencial para alcanzar objetivos climáticos globales y locales.
Referencias:
GHG Protocol. (june de 2022). Scope 3 Frequently Asked Questions.
Obtenido de Greenhouse Gas Protocol:https://ghgprotocol.org/sites/default/files/2022-12/Scope%203%20Detailed%20FAQ.pdf

